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¿Era la ingenieria la religión de Roma?

 


¿Era la ingenieria la religión de Roma?



Pontífice es un título de ciertos líderes religiosos, ahora usado principalmente para referirse al papa.

En la antigua Roma, era el funcionario que tenía a su cuidado el puente sobre el Tíber, el río sagrado (y al mismo tiempo una deidad). Más tarde el término tomó otro significado, los pontífices eran hombres que pertenecían al consejo religioso supremo de la antigua Roma, llamado Colegio de Pontífices (Collegium Pontificum), en el que el Pontifex Maximus poseía la máxima representación religiosa. No en vano, el jefe del colegio de los pontífices fue en tiempos antiguos el mismo rey y ciertamente todos los emperadores romanos revistieron esta autoridad: el mismo Constantino, el mayor impulsor del catolicismo, quiso revestirla. Los pontífices por una parte presidían el culto nacional —no olvidemos que en Roma la religión era una cuestión de Estado — y por otra inspeccionaban el culto privado, las bodas, las ofrendas a los difuntos, etc. y , de entre ellos, el llamado rey de los sacrificios, asumía las antiguas funciones sagradas del rey.

Actualmente, el término se refiere al papa, jefe supremo de la Iglesia católica. El término se aplica también a obispos y arzobispos, por lo que suele diferenciarse al papa llamándolo sumo pontífice.

Etimología

El término, de raíz latina, y referido a altas personalidades políticas del Imperio romano, está formado por las palabras pons, "puente" + facere, "hacer", con un significado real de "constructor de puentes". Esto, sin embargo, se discute, dado que podría tratarse de una etimología popular.[1] Vea Pontifex para más detalles sobre el término de romano original.

Pontífice máximo (en latín: pontifex maximus, lit. 'supremo pontífice') fue el título que se otorgaba en la Antigua Roma al sumo sacerdote del colegio de pontífices (collegium pontificum) y era el cargo más honorable en la antigua religión romana. Inicialmente solo podían aspirar los patricios, hasta el 254 a. C., cuando un plebeyo logró hacerse con el título. Si bien era de hecho el oficio más poderoso en el sacerdocio romano, el pontifex maximus estaba oficialmente en el quinto lugar en la jerarquía de sacerdotes romanos (ordo sacerdotum), por detrás del rex sacrorum y de los flamines mayores (flamen dialis, flamen martialis y flamen quirinalis).

El término «pontifex» significa literalmente «constructor de puentes» (pons + facere); «maximus» significa literalmente «el mayor». Esto podría significar «constructor de puentes entre los dioses y los hombres», aunque tal vez fuera entendido en sentido literal, pues el cargo de constructor de puentes era muy importante en Roma, donde los mayores puentes se encontraban sobre el Tíber, el río sagrado (y al mismo tiempo una deidad); solamente las mayores autoridades, con funciones sacras, eran autorizadas a molestarlo con añadidos mecánicos. Otra versión (Marcel Mauss) era que el puente suponía romper el orden natural (ordo rerum), pues se cruzaba un río a pie enjuto, en vez de mojarse, para lo que hacía falta un sacerdote que aplacase la ira de los dioses. Además, el término también se podía entender en su sentido simbólico: los pontífices eran los que establecían un puente entre los dioses y los humanos (Van Haeperen). También ha sido señalado que en la antigua India se utilizaban conceptos similares en la misma época, idealizando la cuestión de ríos y puentes. Fue propuesto que la expresión es una corrupción de una palabra etrusca para «sacerdote», con sonoridad similar, aunque etimológicamente no relacionada, pero esta teoría cuenta con apoyo minoritario.

El número de pontífices, elegidos de por vida por cooptación, era en un principio cinco, incluyendo el pontífice máximo. En un principio, los pontífices sólo podían venir de la vieja nobleza, los patricios. Sin embargo, en el 300 o 299 a. C. la lex Ogulnia abrió el cargo a los plebeyos, así parte del prestigio de dicho título fue perdido. Pero no fue hasta el 254 a. C. que Tiberio Coruncanio se convirtió en el primer plebeyo en ejercer el cargo de pontífice máximo. La lex Ogulnia también incrementó el número de pontífices a nueve, incluido el pontífice máximo.

En 104 a. C. la lex Domitia estableció que la elección de los pontífices sería llevada a cabo por los comitia tributa y que solo diecisiete de las treinta y cinco tribus tenían derecho a votar. Esta ley fue abolida por Sila en el 81 mediante la lex Cornelia de sacerdotiis que restauró el derecho de cooptación a los grandes colegios de sacerdocio. También durante el gobierno de Sila se elevó el número de pontífices hasta quince.

En el 63 a. C., cuando Julio César era pontífice máximo la ley de Sila fue abolida, instaurando una forma modificada de la lex Domitia, reinstalando la elección por comitia tributa. Sin embargo, Marco Antonio restauró después el derecho a cooptación. También con Julio César, el número de pontífices se incrementó a dieciséis. El número de pontífices varió durante el Imperio, pero se cree que regular fueron quince.

 



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